DISCLAIMER:
El
uso de la palabra perra/perrita en este fic
no será usada como ofensa sino como descripción de un/a tipo híbrido/a.
Así
que, para que por fa no lo malpiensen uwu
Gracias,
la gerencia.
♡ ♡ ♡
♡ ♡ ♡
【 好き
】
Kenji despertó por un repentino grito. Sus ojos se
abrieron de golpe, mirando al techo debatiendo si todavía estaba soñando o no.
Fue solo cuando escucho un suave quejido que cayó en conciencia. Recuerdos de
la noche anterior inundaron su confundida mente. En un instante se dio vuelta
para encontrar la causa de su repentino despertar, allí, junto a él, estaba la
chica que había encontrado ayer.
“Así
que no fue un sueño.”
No solo Sakura estaba allí, sino que tenía a alguien
sentada a horcajadas de ella.
Alguien con orejas blancas y peluditas unidas a una
mata de cabello rubio.
De nuevo, alguien con una salvaje y esponjosa cola.
“Ai.”
Ella se estaba riendo mientras una consternada
Sakura se retorcía bajo el peso de la chica.
— ¡Eres tan chiquita! —le dijo a la menor.
Los ojos de Ai estaban llenos de travesura, algo que
Kenji conocía muy bien. La chica se inclinó y olfateó la cara de Sakura. Esta última
se tensó considerablemente, sorprendida por la repentina proximidad de Ai.
Kenji vio como Ai soltó una pequeña sonrisa antes de
atacar con una lengua rosa afuera y lamiendo los labios de Sakura. La pobre
chica jadeó en shock ante las acciones de la desconocida.
La perrita iba a ir por una segunda lamida cuando un
pie con calcetín a rayas la pateó alejándola de la chica que forcejeaba. Cayó
al suelo con un golpe mientras Sakura se alejaba al costado de Kenji.
Kenji miro a la menor que estaba agarrando su
suéter, y sonrió levemente. Sus ojos estaban muy abiertos y su pecho estaba
agitado. Se veía tan tierna. Kenji salió de sus pensamientos cuando la otra
chica se quejó en el piso.
— ¡Kenji~! ¿Por qué eres tan malo conmigo? —dijo con
un puchero, su cabeza asomándose por el costado de la cama.
Justo cuando Kenji iba a responder, Daiki apareció
en la entrada de la puerta, usando unos jeans
azules y rasgados con una camisa blanca y algo holgada.
— ¿Ai, no te dije que esperaras afuera con Yuu? —Sus
ojos estaban concentrados en la chica tendida en el suelo. Ai exhaló un suspiro
y se puso de pie.
— ¡Kenji me pateó! —dijo entrecerrando los ojos
acusatoriamente mientras señalaba al mayor.
—Vamos, ve a esperar afuera.
Ai resopló, se cruzó de brazos y salió dando fuertes
pisadas murmurando en voz baja:
“¿Por
qué siempre soy yo la que se mete en problemas?” y
“Estúpido Kenji”.
Daiki soltó una pequeña risa mientras se acercaba a
su amigo y a la nerviosa híbrida en la cama.
— ¿Qué haces aquí Daiki? —Kenji preguntó a la vez
que calmaba a la asustada gatita en sus brazos. No recordaba haberle pedido a
su amigo que viniera, odió el hecho de que todos tenían llaves de aquel lugar.
Escuchó al chico reír levemente una vez más antes de sentarse en una esquina de
la cama tamaño King.
—Vine a ver como estabas —dijo sonriendo—. Ya sabes,
solo para asegurarme de que no la hubieras tirado por el inodoro —Kenji rodo
los ojos mientras Daiki se reía, y bajo la mirada a la chica que lo miraba
confundida.
—No te preocupes Sakura, él es Daiki, un amigo. Lo
dejaron caer de cabeza de bebé y quedo así —dijo haciendo un ademán a dicho
hombre, quien ahora fruncía el ceño.
—Ja, ja. Que gracioso. También pensé: “Oye, quizás Kenji necesite algunas ropas de
híbridos, ya sabes, las que tienen agujeros para la cola”. ¿Pero qué puedo
saber yo? Me dejaron caer de cabeza cuando era un bebé —dijo sarcásticamente, su
atención se volvió hacia Sakura quien lo miraba con ojos muy abiertos—. ¿Así
que tú eres Sakura, eh? Yo soy Daiki, la persona más alegre y maravillosa que
hayas conocido —terminó con una deslumbrante sonrisa en su cara.
Sakura ladeó su cabeza.
“Tan
alegre.”
Pensó fugazmente.
—Y el más feo —agregó Kenji riéndose. Daiki fingió
no escuchar eso y continúo hablando.
—La chica que viste entrar es Ai, puede ser un poco
alocada para algunos, pero tiene buenas intenciones. Lamento si te asusto —dijo
acercándose a la chica —. Tal vez ustedes puedan ser amigas. Ryuu está afuera
también, aunque, él es un poco más reservado con desconocidos —Le sonrió
cariñosamente. Sakura le sonrió devuelta y asintió. Daiki, satisfecho con la
respuesta se volvió hacia Kenji —. ¿Cuándo vendrá Arisu?
—Le envié un mensaje, pero no respondió así que no
estoy seguro.
Daiki asintió y miro a la hibrida. Kenji pudo ver la
leve rabia en sus ojos cuando vio el frágil físico de la chica. Moretones
cubrían su cara y cuello. El chico le sonrió dulcemente cuando Sakura lo miro a
los ojos.
—Así que, Sakura ¿Qué edad tienes? —le pregunto y
Sakura volteo a ver a Kenji, quien asintió para hacerle entender que estaba en
un lugar seguro donde podía hablar con libertad. La híbrida respiro hondo.
—V-Veintiuno —respondió suavemente.
—Oh, tienes la edad de Ai —le sonrió.
Sakura bajó la mirada a sus manos que descansaban en
su regazo y jugueteó con sus dedos. Ella nunca había conocido a personas tan
amables antes, no sabía cómo reaccionar o hablar.
Kenji sintió la incomodidad de la menor y le hizo un
gesto con la cabeza a su amigo indicando la puerta. Daiki le entendió y se levantó
de la cama.
—Bueno, nosotros ya nos vamos. Kenji hazme saber si
Arisu viene y, por cierto, deje la ropa en el sofá, eran de Ai. Sakura —dijo
mirando a la chica, ella subió la mirada con sus ojos muy abiertos —, fue
realmente agradable conocerte, espero que puedas conocer a Ai y Yuu también
cuando te sientas mejor.
Sakura sonrió y asintió, el mayor le sonrió de
vuelta y salió de la habitación. Se podían escuchar voces en la sala y luego el
sonido de la puerta principal cerrándose. Kenji suspiro, Sakura rápidamente hizo
espacio entre ellos, no había notado que se había acercado tanto. Kenji se rio
por lo bajo de su reacción y se bajó de la cama, estirándose con un gruñido.
— ¿Vamos a lavarnos? —dijo tendiéndole una mano a la
gatita.
Las mejillas de Sakura se sonrojaron mientras miraba
la mano del mayor. Bajándose de la cama, tomó la mano de Kenji y se dejó guiar
al baño. Él le paso a Sakura un cepillo de dientes nuevo y le puso crema.
Mientras se cepillaban los dientes, Kenji no pudo evitar notar que la chica
parecía menos cansada, todavía se veía maltratada, pero ya no cojeaba tanto y
parecía estar más cómoda alrededor de él.
Se estaban enjuagando la boca cuando llamaron a la
puerta, Sakura se tensó, viendo a Kenji con miedo.
—Tranquila, probablemente sea mi amiga —Sakura asintió,
la preocupación aun evidente en sus ojos —. Ve a mi habitación y espérame allí
¿Si?
Asintiendo una vez más, Sakura camino rápidamente a
la habitación de Kenji.
El mayor salió al pasillo y paso por su habitación
solo para ver a la gatita escondida bajo las sabanas. Sonrió, era tan
jodidamente adorable pero, ¿Por qué estaba tan asustada?
Suspirando, camino a la sala y abrió la puerta.
— ¿Dónde está la hibrida?
La encantadora chica estaba de pie con un chico
detrás de ella, usaba un abrigo morado pastel con jeans negros mientras que el
otro llevaba un suéter con capucha y jeans.
—Hola Arisu, hola Ren —saludó, dejándolos pasar a la
casa—. Está en mi habitación, se asustó cuando escucho a alguien tocando la
puerta. Daiki vino temprano con Ai y Ryuu, Ai le dio un gran susto —Kenji dijo
con el ceño fruncido. Alice asintió entendiendo e intento quitarse el abrigo,
tenía un bolso en una mano.
— ¿Cómo la encontraste? —Ren preguntó ayudando a
Arisu a quitarse el abrigo.
—Ella simplemente llego al patio trasero, y parecía
que había estado corriendo por horas porque seguía balanceándose sobre sus pies
—Kenji dijo preocupado mordiendo su labio inferior—, l-la vi sin ropa y —En ese
momento fue interrumpido por alarmado Ren.
— ¿¡Tú qué!? —El calor subió hasta el cuello y
orejas de Kenji, quien trataba de defenderse rápidamente.
— ¡No fue a propósito! Ella se cambió en frente de mí
y… ¿Sabes qué? No importa. Lo que trataba de decir era que tiene muchos
moretones y tenía un grueso collar de cuero en su cue… —Ren lo interrumpió una
vez más.
— ¿Estas pensado en mantenerla?
Kenji suspiró frotándose la cara, él nunca había
querido un hibrido, odiaba tener la responsabilidad de una vida en sus manos.
Cuando Daiki le dijo que tenía la intención de adoptar dos híbridos, pensó que
se había vuelto loco. Y Arisu y Ren cuidan híbridos todo el tiempo, hasta que
se mejoran.
Él no era ese tipo de persona, prefería estar solo a
veces, pero si así era ¿Por qué había ayudado a Sakura? ¿Qué tenía de especial
esa gatita callejera? Él había visto muchos híbridos callejeros antes. Sakura
parecía ser capaz de ponerlo bajo un hechizo, sus ojos estaban llenos de
historias aun por contar. Ella daba un aura de dulzura e inocencia, a pesar de
tener golpes machando todo su cuerpo.
—Honestamente… No lo sé, es un gran cambio y no sé
si estoy preparado para esa responsabilidad —Frunció el ceño.
—Puede venir con nosotros entonces ¿Dónde dijiste
que estaba? —Arisu dijo sonriendo amablemente.
Ante eso, Kenji sintió algo pesado asentarse en su
pecho. Ellos podrían cuidarla mejor que él, lo sabía, pero a pesar de lo que
acababa de decir sentía sentimientos contradictorios surgir en su interior.
Kenji, atrapado en sus pensamientos, no se había
dado cuenta de la mirada de complicidad que Arisu y Ren compartieron, riéndose
de como la cara del castaño había cambiado ante la mención de la idea de la
hibrida yéndose.
Arisu aclaro su garganta y Kenji volvió a la
realidad.
—Está en mi habitación, quería dormir conmigo.
—Arisu sonrió y puso una mano en su espalda.
—Parece que la has estado cuidando bien, tal vez no será
tan malo como crees que será.
Kenji se encogió de hombros y condujo a la mayor a
su habitación mientras Ren se sentaba en el sofá a ver televisión la pantalla
plana.
Entro a la habitación y vio a Sakura aún bajo las
sabanas, no pudo evitar soltar una pequeña risa. Arisu lo siguió con una
sonrisa formándose en su rostro. Kenji se sentó en la cama.
—Sakura —Ella se estremeció —. Oye, ven aquí, todo está
bien. Ella es la persona que te dije que iba a examinarte, ¿recuerdas? Ella es
mi amiga.
Unas aterciopeladas orejas negras se asomaron fuera
de la manta seguidas por unos oscuros ojos azules. Sakura asintió y se quitó la
manta del resto de su cuerpo. Kenji le sonrió tranquilizadoramente a la chica
ansiosa, quien subió la mirada para ver a la bonita mujer con ojos amables que
le sonreía.
—Hola, soy Arisu. Solo voy a chequearte rápidamente
si te parece bien.
Kenji acaricio la espalda de Sakura para alentarla,
ella asintió y se quitó la manta del resto de su cuerpo mientras se acercaba a
la cálida mujer. Arisu arrugo las cejas al ver el golpeado estado de la chica.
— ¿Puedo hacerte algunas preguntas, Sakura?
—preguntó calmadamente. Sakura se puso nerviosa pero asintió de todos modos —.
¿Tienes dueño? —preguntó mientras tomaba una silla del escritorio que había en
la habitación y se sentaba frente a la gatita. Las manos de Sakura empezaron a
sudar, se le hacia difícil responder la pregunta.
—Eh, quizás no deberías… —Kenji fue interrumpido por
una dura mirada y cerró la boca de inmediato.
—S-Sí tengo —Sakura susurró. La mayor asintió.
— ¿Y escapaste? —La gatita bajo la mirada y tiro del
borde del hoodie que tenía.
—Sí.
“Ella
era mala.”
Kenji se quedó callado, la curiosidad carcomiéndolo
por dentro, él también quería saber por una chica tan hermosa tenía que correr
por el oscuro bosque tan tarde en la noche.
Arisu sonrió suavemente.
—Está bien. Lo estás haciendo muy bien —Sakura
sonrió ante el elogio, un leve color rosa apareciendo en sus mejillas —. Tengo
una pregunta más. ¿Tu dueño te lastimó? ¿Fue quien te hizo esto?
Sakura se inquietó y pudo sentir su cola en el
pantalón de chándal, retorciéndose para envolverse alrededor de su cintura
reconfortantemente, como siempre hacia cuando estaba nerviosa o asustada.
Viendo el
pánico en sus ojos, Arisu tuvo todas las respuestas que necesitaba.
—Bueno, no te preocupes Sakura, vamos a cuidarte muy
bien. Nadie te lastimara aquí, te lo prometo —dijo acariciando la cabeza de la
gatita.
Kenji estaba asombrado de lo bien que Arisu podía
manejar a la asustada híbrida, y también algo celoso, pero saco de su cabeza
ese pensamiento rápidamente.
Luego del
minucioso examen de Arisu a la chica, tomo su bolso negro lleno de utensilios
médicos y salió de la habitación despidiéndose de Sakura.
Kenji siguió a la mujer hacia la sala donde un Ren
estaba roncando con la cabeza recostada del sofá. Arisu bufo molesta y golpeo
al chico dormido en la frente. Con un sonoro ronquido se despertó, frotándose
la frente.
— ¡Auch! ¡Ari! —La nombrada rodo sus ojos y apunto a
la puerta.
—Ve a encender el auto, hablare con Kenji acerca de
la chica —Ren hizo un puchero pero obedeció.
—Adiós, K. ¡Oh! Por cierto, ¿Ya terminaste el arte
conceptual? Daiki dijo que ya casi termina con el suyo —El chico se detuvo en
la puerta. Arisu resopló y le dio una mirada amenazadora.
—Cariño, necesito hablar con él —El chico alzo sus
manos y se alejó.
—Ok, ya voy, ya voy.
Kenji se dio cuenta de que se había olvidado
completamente acerca de la ilustración para su trabajo. De repente se sintió
muy cansado.
Arisu suspiro y miro al menor.
—OK. Ella está bien, pero parece que ha tenido
muchas golpizas antes, hay hematomas nuevos y viejos. No tiene cicatrices,
quien la golpeó se aseguró de eso —siseó —. Tiene muy bajo peso y es muy
nerviosa así que ten mucho cuidado. Estoy segura de quienquiera que la haya
tenido fue quien le hizo todo esto. Tiene un leve esguince en el tobillo
izquierdo y contusiones en las costillas y pecho, pero no presenta fracturas
—Kenji escuchaba atentamente, su estómago se retorcía con disgusto—. Puse
ungüento en los cortes en sus pies, así como en su cuello. Fue ahorcada —dijo
tristemente, sin entender como alguien podría ser tan cruel con una criatura
tan inocente.
Kenji sintió la ira superar sus sentimientos de
disgusto, deseando la muerte de cualquiera que tuviera el corazón (si es que lo
tenía) para hacerle algo así a alguien, especialmente a alguien tan dulce como
Sakura.
—Sus heridas sanarán solo necesita dormir más, su
cuerpo todavía esta exhausto por todo lo que ha pasado. Tendrás que alimentarla
y darle muchos nutrientes, su piel también está muy pálida así que déjala tomar
algo de sol —Arisu dijo caminando hacia la puerta.
Kenji de pronto se sintió muy abrumado, ¿Realmente
podría hacer esto? ¿Cuidar a Sakura?
Como si leyera su mente, Arisu puso su mano en el
hombro de Kenji.
—Puedes hacerlo. Te gusta y ella gusta de ti, puedo
notarlo. Pero si es demasiado para ti llámame y la recogeré. No me importaría
tenerla, es una chica muy dulce —Kenji asintió.
—Muchas gracias.
—Para la próxima son 5.000 yenes y un almuerzo —Con
eso último, salió de la casa. Kenji se burló incrédulo y cerró la puerta
sonriendo.
Las ropas que trajo Daiki estaban en el sofá, como había
dicho, con algunas prendas de ropa interior nueva para híbridos. Se hizo una
nota mental para agradecerle luego. Estaba caminando hacia la habitación cuando
vio a Sakura parada en el pasillo.
Kenji se detuvo bruscamente y miro a la menor.
— ¿Qué sucede? ¿Paso algo?
Sakura sacudió su cabeza y justo cuando abrió la
boca para hablar un fuerte gruñido emanó de su estómago. Se ruborizo mientras
Kenji soltaba una pequeña risa y le daba la ropa.
—Toma, ve a cambiarte a esto. Yo iré a cocinar algo
para comer.
Sakura tomó la ropa y corrió al cuarto una vez más. Sosteniendo
las prendas, se puso unas bragas negras y deslizo la cola por el agujero. Suspiró
en alivio, eso se sentía muy bien. Se puso unos shorts rosa pastel que le
llegaban un poco más arriba de la mitad del muslo. Paso la cola por el agujero
con una sonrisa, sintiéndose mucho más cómoda. Se dejó el hoodie de Kenji, le gustaba como olía.
El aroma de la comida atacó su sensible nariz, haciéndola
babear.
Su Amo nunca le daba comida a menudo.
Sin esperar más, siguió el aroma a la amplia cocina
donde Kenji estaba haciendo arroz y pollo frito.
Kenji se giró para mirar a Sakura y noto que se había
dejado su hoodie, y sonrió. Luego miro
hacia abajo para ver los shorts rosa pastel que parecían quedarle un poco
sueltos.
Eran cortos, por supuesto. Eran de Ai después de
todo.
Una cola se hizo presente mientras se movía detrás de
la chica. Kenji subió la mirada, notando el suave rubor en sus cachetes.
Oh, se le había quedado mirando por mucho tiempo.
Ahora sintiéndose un poco avergonzado, Kenji llenó
un plato con comida y sentó a la gatita en la mesa, sirviéndose un plato a él también.
Sakura comía rápidamente, como si le estuvieran midiendo el tiempo o no pudiera
tener suficiente. Kenji miro como los suaves labios rosados se envolvían alrededor
de la cuchara.
Trago saliva y comenzó a comer también.
Esto iba a ser extraño.


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