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sábado, 1 de septiembre de 2018

KITTY ► 4



始まり


Kenji alcanzo el cuello de la joven, sus ojos buscando en su cara por alguna señal de que parara.
Él no podía soportar ver como el duro collar de cuero se veía contra la suave piel. Podía ver la piel moreteada y enrojecida alrededor del collar.
La chica se había cambiado frente a él otra vez, solo que esta vez, Kenji había visto todos los golpes que manchaban su cuerpo.

Ella había sido herida.

Mientras le quitaba el collar del cuello, vio a Sakura estremecerse levemente y jadear. Sus ojos viajaron a la cara de la chica de nuevo, su boca estaba semi-abierta y sus ojos miraban a los suyos con algo que él no podía nombrar.

—Listo. ¿No se siente mejor? —preguntó acariciando suavemente e inspeccionando la dañada piel del cuello de Sakura. Pudo sentir como un escalofrío recorrió la piel de la chica y rápidamente quitó sus manos.

Aclarando su garganta, Kenji saco unas mantas gruesas del armario y las extendió en su cama. Podía ver a Sakura mirándolo desde su vista periférica. Sintiéndose cohibido, arregló rápidamente la cama.
Kenji volteo a ver a Sakura con una expresión confundida, de repente sus ojos estaban llorosos.

“¡Oh, mierda! Genial Kenji, le quitaste su collar y ahora va a llorar”

Apresuradamente se acercó a la chica y puso una mano en su hombro.

—Lo siento, no era mi intención hacerte sentir incomoda. Si quieres te lo vuelvo a poner y… —Inmediatamente fue interrumpido.
— ¡No! No, p-por favor, no lo quiero. Por favor —susurró lo último. Ahora era Kenji quien estaba confundido.
—Ok, está bien. No te lo pondré —dijo para calmar a la gatita repentinamente asustada — ¿Puedes decirme que tienes entonces? —preguntó, sus cejas fruncidas por la preocupación.

Sakura hablaba en voz baja, el melódico sonido llenaba la ahora muy callada habitación

— ¿P-Por qué eres tan… Tan bueno conmigo? —preguntó con el labio inferior temblando intentando no llorar. —Ni siquiera me conoces, y aun así… Aun así me ayudaste —terminó. Sus pestañas ya estaban húmedas con las lágrimas que había intentado contener tanto.

Kenji sintió su corazón romperse mientras Sakura se mordía su labio inferior y las lágrimas corrían por sus mejillas.

—Te ayude porque quise hacerlo Sakura —Limpió las lágrimas de la menor, acariciando suavemente sus mejillas aporreadas. —Y porque te veías asustada, no podía solo dejarte sola allí. Vamos a descansar, una amiga mía vendrá mañana. Es veterinaria, solo quiere chequearte, ¿Está bien? —La híbrida asintió mientras sorbía suavemente —Bien —dijo sonriendo cálidamente. Sakura le devolvió el gesto con una pequeña sonrisa suya.

Kenji le hizo una seña hacia la cama y Sakura camino (cojeando) a ella. Se acostó y Kenji la arropó, arreglando las sábanas a su alrededor para que estuviera cómoda.
Mirando la cara de la chica, estaba de nuevo sorprendido por lo bonita que era, incluso con cortes y moretones.

“Quien sea que le haya hecho esto a ella era un bastado sin corazón.”
Pensó furiosamente.

Le dijo buenas noches a la hermosa chica y se volteó para irse, dormir no sería posible para él esa noche… Como odiaba a los truenos… Sintió un pequeño tirón en su manga del suéter. Bajo la mirada, encontrándose con la mano de Sakura agarrándolo con fuerza. Con ojos suplicantes preguntó:

— ¿Puedes acostarte a mi lado, por favor? —Kenji se quedó parado momentáneamente atónito. No estaba seguro de que fuera buena idea, pero la manera en que Sakura escondía tímidamente su cara con las sábanas tenía su juicio dudoso.
—B-Bueno, si tú quieres, está bien —respondió sintiéndose ligeramente nervioso. Sakura movió las sabanas para que Kenji pudiera entrar. El mayor subió torpemente al otro lado de la cama y se quedó lo más quieto posible. Se sentía muy cálido ahora.

—Buenas noches —Una suave voz susurró.

Y eso fue un golpe en el estómago.

Kenji trago saliva y respondió con un “Buenas noches”.
Tratando de distraerse del calor del cuerpo a su lado, pensó en su llamada con Daiki.


  


— ¿A qué te refieres con una chica gato? —Daiki preguntó malhumorado. Todavía somnoliento obviamente.
—Joder. ¡A una chica con orejas y cola! —Kenji dijo exasperado —. Vino del bosque al patio trasero de la casa.
—Te refieres a un híbrido, idiota. ¿¡Y qué carajos quieres que haga al respecto!? ¿No podrías haberme llamado en la mañana o algo? ¿O solo estas llamando por lo del trueno? —murmuró con impaciencia. Kenji rodo los ojos e ignoro la última pregunta.
— ¡Tú tienes dos! Y yo no sé cómo cuidar de ellos, no soy bueno en eso. Tú sabes que la única mascota que he tenido era una tortuga cuando tenía 5 años, ¡y la tire por el inodoro! —dijo mientras pasaba su mano por su cabello.
—De nuevo, idiota. Además, los híbridos no son mascotas, son compañeros. Dudo que puedas tirar uno por el inodoro. En segundo lugar, revisa su puto coll-
—Esa es la cuestión —dijo Kenji interrumpiendo al otro—, está realmente herida. Con moretones y cortes en todos lados —Del otro lado de la línea solo había silencio—.  Daiki, te juro que si te estas durmiendo voy a cambiar mi contraseña de Netflix y vas a tener que pagar por la tuya —Lo amenazó.
— ¡Oye! Estoy despierto, solo estoy pensando. Y no te atrevas a cambiar tu contraseña, Ryuu me mataría si nos quedamos sin Netflix —Daiki suspiro—. Ok, solo asegúrate de que este cómoda. No se mucho sobre los híbridos de gato, solo que usualmente son unos cabrones —Kenji gruñó.
—Joder, Daiki no estas ayudando.
— ¿Por qué no llamas a Arisu y le preguntas si puede revisarla? Tal vez se cayó y se lastimo. Arisu les hace chequeos a Ryuu y Ai todo el tiempo —dijo bostezando—. En fin, debo volver a la cama antes de que Ai se despierte o no se volverá a dormir.
—Cambiare la contraseña, imbécil —Kenji dijo malvadamente. Todo lo que logro escuchar fue un sonido de indignación, cuando una suave voz le dio un susto que le espantó hasta el alma.


  


Kenji le envió un mensaje a Arisu para que viniera a su casa en la mañana. Ella era una veterinaria especializada en híbridos.
Giró su cabeza y vio a la chica durmiendo a su lado, ligeras respiraciones dejando sus rosados labios. Extendiendo su mano, Kenji rozo sus suaves orejas negras con las yemas de sus dedos.

Una vez.
Dos veces.
Iba a ir por una tercera, cuando escucho un apacible ronroneo. Kenji sonrió, el sonido era increíblemente relajante.
Pronto sus ojos empezaron a cerrarse, todos los pensamientos de truenos y tormentas borrándose de su mente por el suave ronroneo que era como una canción de cuna para sus oídos.



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