【 彼女 】
Sakura no estaba segura
de cuanto había corrido o cuantos arboles había pasado. Lo que si sabía era que
no sería capaz de seguir corriendo por más tiempo.
Sus piernas se sentían
como fideos y sus pulmones como si estuvieran en llamas. La fuerte lluvia la
cegaba constantemente, haciendo que se tropezara y cayera múltiples veces, le
tomaba cada vez mas tiempo levantarse cada vez que caía.
Vio una tenue luz venir
de entre los el denso bosque. Sakura se esforzó en moverse más rápido, se
sentía como si estuviera corriendo por lodo. A medida que se acercaba a la luz
el bosque se iba aclarado, de repente se tropezó con unas latas que estaban en
donde ella asumía que era la salida del área boscosa. Cayendo bruscamente en el
suelo, Sakura se dobló de dolor cuando aterrizo en su pecho. Siseo ante el
dolor que se disparó por su cuerpo.
La luz que vio era una
casa, una grande.
— ¿Hola?
Sakura escuchó una voz
preguntar. Se quedó quieta, repentinamente muy asustada. Vio a un hombre
asomarse sosteniendo algo fuertemente en su mano, no podía distinguir sus
rasgos debido a la fuerte lluvia nublando su visión. La híbrida escuchó unos
pasos arrastrados cuando de pronto una luz brilló del hombre.
La luz la bañó, Sakura
se quedó congelada en su lugar, pasmada. El chico de cabello castaño alzo su
mano y la llamo.
—Ven gatita, gatita.
Su voz era baja y
calmada, algo sobre ella la tranquilizaba levemente.
Como si hubiera salido
de su trance, Sakura se levantó rápidamente y observo al hombre frente a ella,
cuyo cabello castaño ahora se pegaba a su frente y su ropa estaba tan mojada
como la suya. Hubo un repentino sonido de un trueno y Sakura vio al chico
saltar levemente.
"¿No le gustaban los truenos?"
Sakura pensó,
despertando su curiosidad. Miro al chico una vez más y sus ojos hicieron
contacto con el bate que sostenía en una de sus manos. Sintiéndose amenazada,
Sakura dio un paso atrás mientras el dolor subía por su pierna una vez más.
Sakura vio como la mirada del chico cambió cuando comprendió la situación, tiró
rápidamente el bate al césped y alzo sus manos.
—N-No te haré daño.
Dijo suavemente, como
si tratará de no asustarla. Ella sabía que no sobreviviría por mucho allí
afuera, sus huesos se sentían como pesas dentro de ella y su cabeza palpitaba,
su cuerpo cansado por dolor emocional o físico, ya ni siquiera lo sabía.
Luego de unas palabras
más de consuelo, Sakura se acercó a la luz.
Fue guiada por el alto
chico a la cálida casa. Por alguna razón se sentía segura. El chico la sentó en
el sofá en medio de la sala.
Sakura vio como el
chico tiritaba, él también se había mojado bastante. Él corrió por el pasillo y
regreso con una toalla y, con lo que ella asumía que era ropa, en manos. Sakura
observo al extraño mientras dejaba la ropa en el sofá y envolvía la toalla
alrededor de ella.
— ¿Te gustaría… te
gustaría tomar un baño? —preguntó. Sakura lo miró y asintió.
Él le preguntó su
nombre.
—Sakura —respondió
suavemente.
Sakura siguió al chico,
que ahora sabía que se llamaba Kenji, donde él había dicho que encendería el
agua. Sakura notó que el piso de madera de esa casa no estaba desgastada.
No como en ese otro
lugar.
Fue sacada de sus
pensamientos cuando Kenji le mostró donde estaba el champú. Bajando sus shorts
Sakura empezó a desvestirse, el chico jadeó y se excusó fuera del baño. Ella se
metió en la bañera, un suave suspiro escapando de sus labios mientras el agua
caliente aliviaba sus adoloridos músculos. Tomo el champú y vertió un poco en
su mano.
Mientras masajeaba el
champú en su cabello, sus pensamientos se desviaron al chico de cabello
castaño. Ella bufó una pequeña sonrisa, estaba en la casa de un extraño
bañándose en su tina. Si eso no gritaba estúpida, no sabía que lo hacía. Sin
embargo, sus ojos eran diferentes, amables y honestos, algo a lo que Sakura no
estaba acostumbrada. ¿Por qué confiaba tanto en ese extraño?
No, no un extraño.
—Kenji.
Suspiró el nombre,
probándolo por sí misma. Le gustaba, pensó sonriendo levemente. Una vez que
limpio completamente y dejó que la calidez se asentara en su piel, tomo la
toalla y la enrollo alrededor de sus hombros. Ella miro alrededor del baño, no
había traído la ropa que Kenji el dio.
El agotamiento comenzó
a crecer en su cuerpo. Sakura abrió la puerta, oyendo a Kenji hablar con un
tono apresurado. Se asomó viendo hacia el pasillo donde el chico estaba hablado
por teléfono y se veía un tanto molesto, se había cambiado su ropa mojada,
ahora tenía un suéter negro junto con unos pantalones grises de algodón. La
chica camino por el pasillo a la sala temblando cuando el aire golpeo su cuerpo
mojado.
Kenji estaba de
espaldas a ella.
—O-Olvide la ropa —Sakura
dijo suavemente. El mayor dio un respingo y se volteó rápidamente.
— ¡Mierda! —La chica se
estremeció ante la abrupta reacción y mordió su labio inferior.
—L-Lo siento, señor
—dijo manteniendo su cabeza baja.
—Eh, no, no. Está bien,
solo me asustaste. Y, uh… No tienes que llamarme señor ¿Sí? —Kenji dijo
mientras se inclinaba un poco para mirar a la chica. Ella miro a los ojos del
otro e inmediatamente sintió el calor subir hacia su rostro. Estaban tan cerca.
Ella rápidamente bajo
la mirada de nuevo.
—Okey —Kenji se alejó
dándole a la chica algo de espacio.
— ¿Estas bien? ¿Tienes
a alguien a quien pueda llamar? ¿Un dueño?
El chico bombardeo a
Sakura con preguntas. Sakura sintió un leve pánico, temiendo que él quisiera
contactar al monstruo del que había huido.
— ¿Sabes qué? Podemos
hablar de esto después ¿Por qué no mejor te cambias a esto? —Dijo dándole la
ropa —Descansaremos y veremos que podemos hacer mañana ¿Si? —La miro con una
cálida sonrisa, haciendo sonrojar a la chica una vez más.
—S-Sí, está bien.
—De acuerdo, entonces
vamos a ponerte la ropa abrigadora, ven aquí —Kenji dijo tomando su mano y
llevándola hacia su habitación. Su mano era tan cálida y ligeramente áspera,
Sakura sintió su corazón palpitar.
¿Qué le estaba pasando?
—Ok, em… Puedes
cambiarte y dormir aquí. Yo em… Puedo dormir en una de las otras habitaciones.
Kenji se volvió hacia
Sakura y vio a la chica cambiándose otra vez en frente de él. Un pequeño jadeo
salió de los labios del castaño, moretones adornaban el torso, brazos y piernas
de la chica. Sakura se puso los pantalones de chándal, sintiéndose un poco
incomoda ya que no había ningún lugar por el cual su cola saliera. Levanto la
vista encontrándose con un Kenji con la cara roja.
—R-Realmente necesitas
aprender a no cambiarte así e-en frente de las personas —Kenji dijo suavemente
bajando la mirada. Confundida, Sakura ladeó la cabeza.
— ¿Por qué? —Ella vio
como las orejas del chico empezaron a enrojecerse.
—P-Porque… ¿Sabes qué?
O-Olvídalo —Sakura rio suavemente. Él era gracioso. Kenji subo la mirada ante
el sonido y miro a la chica gato sin camisa — ¿Sakura, qué edad tienes? —le
preguntó mientras la chica deslizaba el hoodie
sobre su cabeza. Le gustaba como decía su nombre, de repente Sakura quería
ronronear. Sorprendida por la reacción de su cuerpo, no respondió la pregunta —
¿Sakura?
Un escalofrió le
recorrió la espalda una vez más.
—T-Tengo 21.
—Oh, soy mayor que tú.
Yo tengo 24 —dijo Kenji observándola nuevamente. Sakura solo asintió y subió la mirada a él. —Otra cosa, ¿Puedo quitarte
ese collar del cuello? —dijo acercándose a la chica.
Los ojos de Sakura se
abrieron de par en par, el miedo burbujeando en su pecho. Su amo la mataría si
se lo quitara, una vez lo intento y casi la mata a golpes.
—Lo siento, es solo que
tienes unos moretones. Déjame ayudarte —Kenji dijo con voz suave.
Él ahora estaba parado
en frente a Sakura, quien jugaba con sus dedos. Un dedo levanto su mentón y su
respiración quedo atrapada en su garganta.
—Déjame ayudarte Sakura
—El mayor susurró con una intensa mirada. La chica estaba atrapada, sus ojos
eran tan oscuros y a la vez tan brillantes.
Sakura se encontró a si
misma asintiendo mientras sentía las puntas de unos dedos rozar su maltratado
cuello.
¿Qué le estaba pasando?


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