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miércoles, 21 de marzo de 2018

KITTY ► 2



【 夜に 】


Decir que Kenji estaba estresado era quedarse corto. Estaba muy seguro de que se quedaría calvo. Se supone que debería estar trabajando en un dibujo de arte conceptual, pero toda inspiración se había ido de su mente, dejándolo solo con sus insípidos pensamientos.

Suspiró, y se levantó de su silla de escritorio, recorriendo sus manos por su castaño cabello y bajando a su cara. Quejándose, camino a la cocina y tomó un vaso de uno de los gabinetes altos. Se acercó al refrigerador y lo abrió, tomando el jugo de mora. Se sirvió un vaso antes de volver a ir a su estudio.

El sonido de un trueno furioso se escuchó y se sobresaltó. Odiaba los truenos, eran muy ruidosos. Eran en días como estos en los que Kenji deseaba tener a alguien a quien abrazar. No era fan de los truenos.

"Bueno, ahí va un buen descanso."
Pensó con un prominente ceño fruncido en su rostro. Tal vez volvería a la ciudad y pasaría la noche con Daiki. Tachando que Daiki tenia a esos dos, Ryuu y Ai, durmiendo con él. Frunció el ceño una vez más.

El tenia su propio apartamento, y era uno espacioso en la cuidad es solo que, los truenos eran algo que Kenji no podía tolerar estando por si solo. Actualmente estaba en una pequeña casa a las afueras de la gran ciudad, un lugar donde él, Daiki y Ren, podrían visitar cuando tuvieran problemas dibujando. Era un lugar perfecto para encontrar "inspiración" según Ren. Necesitaba preguntarle a Daiki si el había visto inspiración alrededor, porque él obviamente no podía encontrarla. Eran las 3am y la única cosa que inspiraba a Kenji en este momento era su cama.

Se sentía inspirado para dormir.

Otro rugido de un trueno y el sonido de la fuerte lluvia le recordaron que esa noche, dormir no era una opción. Suspirando una vez más regresó a tratar de hacer un bosquejo. Había empezado a trazar un par de líneas cuando escuchó un fuerte estruendo venir de su patio trasero. Alarmado se puso inmediatamente de pie.

"Oh genial, un asesino del bosque..." pensó con un bufido.

Esa era la única justificación que podía encontrar para tal alboroto a estas horas de la noche. Era eso o un animal rabioso tratando de encontrar su próxima comida.
¿Cómo él sabía todo esto? Lo vio una vez en una película, era siempre un asesino o un enloquecido animal rabioso.

Con estos pensamientos en mente Kenji tomó un bate de aluminio que estaba apoyado en la pared al lado de las puertas de vidrio corredizas que conducían al patio trasero. Lentamente abrió la puerta y se asomó afuera, la lluvia mojando su cabello. Hacía frío y se estremeció al salir por completo. Su camisa negra volviéndose una con su piel ya que se le pegaba.

  - ¿Hola? - Kenji dijo fuertemente tomando el bate con más fuerza. Su patio estaba rodeado por árboles y los repentinos destellos de rayos eran lo único que de alguna manera lo iluminaba. Tomó su teléfono de su bolsillo trasero mientras tiritaba un poco sintiendo las pesadas gotas de lluvia empapar su pantalón de chándal y pantuflas. Encendiendo la linterna del teléfono camino más al patio y miró a su alrededor para ver si efectivamente se trataba de un psicópata asesino con una máscara.

Pero lo que vio no era un asesino... O bueno al menos no uno psicópata.

Los ojos de Kenji se ampliaron en sorpresa. En frente de el estaba una hermosa chica temblando, negras orejas enmarañadas a su cabeza, goteando de lo mojadas. Un híbrido. "¿Un gato?" Se preguntó a si mismo. Extendió la mano donde tenía el teléfono empezando a atraerla.

  - Ven gatita, gatita - dijo en su voz más suave.

"Por favor no me saques los ojos a arañazos."

La vio rápidamente levantarse del suelo donde habían algunas latas de basura tiradas con las que suponía que la chica se había tropezado. Tenia cabello oscuro como la noche y usaba una blanca camiseta empapada y pegada a su cuerpo junto a unos shorts y sin zapatos.

Vio como la mirada de la chica se movió del bate de aluminio que Kenji sostenía en su otra mano y de vuelta a su cara. Parecía herida, un hecho del que Kenji se dio cuenta cuando vio como la chica trato de irse cojeando, jadeando pesadamente.
Rápidamente, Kenji lanzó en bate al suelo y alzó sus manos en rendición.

  - N-no te haré daño - dijo con el tono más tranquilizador que podía lograr - Estas toda mojada ¿Por qué no vienes y te daré algunas ropas cálidas?

Parecía insegura mientras intercambiaba miradas con el desconocido una vez más.

  - Escucha, prometo que no voy a hacerte daño, solo intento ayudarte. Solo déjame darte algo para que uses o vas a enfermarte, por favor - Kenji dijo a la vez que atraía a la chica de nuevo.

Lentamente, ella se acercó y la luz del teléfono de Kenji iluminó sus rasgos. Kenji se quedó momentáneamente pasmado apreciando la apariencia de la chica. Ella era hermosa, labios rosados en un puchero acompañados por suaves ojos felinos y una pequeña nariz.

"Adorable."

Sus mejillas estaban arruinadas con cortes y moretones, algunos viejos y otros recientes.

Kenji sintió el impulso de abrazarla fuerte y protegerla de cualquier mal que le habían hecho, pero rápidamente desechó esos pensamientos. Ni siquiera la conocía.

Mientras la chica se acercaba, los ojos de Kenji bajaron inmediatamente a su cuello, un duro collar de cuero estaba puesto allí y arriba de él había una fea herida como si hubiera sido mordida. Kenji se estremeció ante la idea de la hermosa criatura en frente de el siendo tratada con todo menos cariño.

Kenji trajo a la chica y la sentó en el sofá mientras el corría a buscar una toalla en gabinete de su baño. Cuando volvió vio a la chica mirándolo muda con los bordes de los ojos rojos y sus mejillas sonrojadas. Sintió un pinchazo en su corazón.

Poniendo la toalla alrededor de ella le entregó una pantalón de chándal y una camiseta.

  - ¿Te gustaría...- Kenji vaciló, mordiendo su labio - ¿Te gustaría tomar un baño? - la chica subió su mirada viéndolo una vez mas y asintió.

Ok, ok. Kenji no tenia idea de lo que estaba haciendo, estaba empezando a entrar en pánico. Ni siquiera le había preguntado su nombre.

  - ¿Cómo te llamas? - le preguntó. Su mirada se movió nerviosamente al responder.
  - Sakura - susurró con una suave y angelical voz. Kenji vio como la chica jugueteaba con sus dedos, impresionado con cuan perfecta se veía.

Sacudiendo los pensamientos de su cabeza se volteó a la temblorosa chica.

  - Bien, Sakura, yo soy-eh soy Kenji, ¿Encenderé el agua, si? Solo sígueme.

Kenji camino con Sakura al baño. Echó las cortinas transparentes a un lado y se dobló para girar y abrir el grifo del agua. Se aseguró de que estuviera caliente.

  - El champú y el jabón de baño están allí - dijo Kenji apuntando a las dos botellas en la esquina de su bañera.

Se volteó para darse cuenta que ya Sakura se estaba desvistiendo.
Kenji jadeó y desvío su mirada.

  - Oh, mierda, em yo esperare afuera ¿Si? Si necesitas algo házmelo saber - Kenji salio rápido del baño y cerró la puerta detrás de él.

"Necesito llamar a Daiki."

Pensó y tomó su teléfono, buscando a través de los contactos. Presionando el botón de llamar, llevo el teléfono a su oreja y espero.

Beep. Beep. Beep.

  - Este cabrón... ¿Qué quieres?¿Acaso no haz visto la hora? - Kenji escuchó una adormilada respuesta.
  - Si, si, escucha tengo un problema...- Se interrumpió al escuchar un suave quejido de fondo.
  - Dai~ vuelve - Kenji pensó que escuchó a Ai decir.
  - Espera bebé, abraza a Ryuu, yo ya vuelvo.- El sonido de cosas moviéndose y Daiki refunfuñando se escuchó desde la otra línea. - ¿Qué pasó?¿Estás bien? - su amigo preguntó, escuchándose más despierto.
  - E-Encontré a una chica gato - dijo volteando a ver el pasillo a la puerta del baño donde podía escuchar el agua corriendo.

"Una jodidamente hermosa chica gato."



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